Los vestidos y nosotras

Desde chicas, el hecho de que nos pongan “un vestido”, tenía un sentido festivo. Al menos para mí, significaba cumpleaños, fiesta, salidas. Y todo lo que traía aparejado que siempre era lindo y bueno. Medias can can (como le decíamos por entonces), un peinado especial diferente a las dos colitas de siempre, zapatos seguramente de charol…

Con los años, mi relación con los vestidos se fue enfriando y quedando sólo restringida al concepto de fiesta. Pero la maternidad me hizo redescubrirlos como quien vuelve al primer amor y adoptarlos como una prenda fundamental. La situación: calor, cansancio, beba recién nacida demandando atención y pocas energías extra como para pensar nuevos looks. La solución: calzarte un vestido, unas sandalias y salir sin demasiados aprontes.

Aunque no lo parezca, nada más práctico que un vestido. Sentador y chic. Cardón tiene muchas propuestas para este verano. Aunque me gustaron todas, no todas son para mí. Habrá que seleccionar las que se adapten a nuestras circunstancias personales y salir con nuestro vestido a decirle al mundo, “acá estamos”.

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Acerca de mirandadress

Periodista con el ojo avizor en la moda de los modelos y de quienes no lo son.

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