No tener a abuela

Una expresión española que se usa cuando alguien se auto elogia todo el tiempo. Quiere decir que carece de una abuela que le diga todos los piropos del mundo, como suelen decirnos ellas.

Si nos dejamos guiar por eso, de ahora en más tendré que empezar a practicar el auto-elogio porque acabo de perder a la última abuela que me quedaba y una de las personas que más me marcaron en la vida. Aunque confieso que además de piropos, no se cortaba al momento de hacer críticas y por ésto y tantas otras cosas no era la típica abuela.

Para empezar, fue quien me dijo, a pocos meses de empezar la Facultad de Derecho que tenía que estudiar Periodismo. Sin analizarlo demasiado (o sí), pero con una cabeza de 18 años, le hice caso y es algo que le voy a agradecer eternamente porque no me imagino haciendo otra cosa.

También me enseñó, con el ejemplo, el amor por la lectura voraz de diarios, revistas y libros. El valor de las palabras oídas en radio y la admiración por los locutores y columnistas. Desde Mancini cuando todavía no iba a la primaria hasta Paulino Rodrigues, hoy.

No la recordaré por las tortas, el crochet o la costura. Sí por la pasión por un buen lapiz de labios, un café después de las comidas y comerse un rico sandwich de miga. Los quehaceres y las ollas, para otras. Admirados y valorados pero lejos de una mujer que con 40 años debió “ponerse los pantalones” y hacerse cargo de un negocio y una familia. Viudez digna pero sin sobreactuaciones. El auto y el cigarrillo, cuando eran territorios vedados para nuestro género. Tapado de piel, collar de perlas y a pelearse con quien fuera: del gerente del banco al proveedor. Después, el retiro, soledad rodeada de verde…naturaleza, recuerdos del pasado y una cabeza bien plantada en el presente. Se fue mi historiadora política, social y económica más confiable.

Su partida me hizo comprender que las personas más criticadas y cuestionadas en vida son quizás, las que se van sin haber dejado deudas con ellas mismas. Vivir con los demás pero sobre todo, con uno mismo. Simplemente, gracias.

Nuestra canción, que será nuestra para siempre:  Dove va a morire il sole, dove il vento si riposa,  ci son tutte le parole  di chi è stato innamorato
e non ha dimenticato  tutto quello che c’è stato.
Ed aspetterò il tramonto,  deve pur passare il vento,  io mi lascerò portare,  dove nascono le parole,  cercherò le tue parole,  te le voglio riportare.
Non è giusto che una donna  per paura di sbagliare  non si possa innamorare,  e si deve accontentare  di una storia sempre uguale  di una vita da sognare.

Dove va a morire il sole,  dove il vento si riposa,  ho incontrato tanta gente  che in un mare di parole  e fra tanta confusione  spera ancora in un amore.

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Acerca de mirandadress

Periodista con el ojo avizor en la moda de los modelos y de quienes no lo son.

Una respuesta a “No tener a abuela

  1. Lamento mucho la noticia, Miranda.. En mi familia hay un dicho muy similar, que es el ”no vale lo que dice la abuela”. Curiosamente, ante la falta, lo que más recordamos no es el piropo cómplice, sino las palabras con las que nos habrán determinado el camino, tal vez sin saberlo. Brindo con café por esas memorias..

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